El Papa Francisco en México #LaJuventudDelPapa

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El sábado y domingo pasados tuve la oportunidad de participar como voluntaria realizando vallas para preparar el paso seguro al Papa Francisco. Fue una experiencia verdaderamente emocionante, llena de diferentes emociones, paciencia a la espera, prudencia en el trabajo encomendado y alegría, principalmente alegría, es lo que hace que todo acto bueno sea bueno. 

Llegamos desde muy temprano y nos reunimos todos los voluntarios frente al Palacio de Bellas Artes, y la juventud irradiaba. Aún con el frío, todos teníamos la energía de gritar, cantar, bailar, y prepararnos para el provechosos día. 

Durante todo el día la gente transitaba por las calles y cuando nos veían nos preguntaban por el Papa, por la hora de su camino, pues toda a gente esperaba verlo, aunque sabíamos que serían pocos segundos, muchos aprovecharon para pasar a escribirle un mensaje, aunque llegaran tarde a sus trabajos y llevarse un pequeño recuerdo. Las cosas de Dios no conocen el tiempo, las bendiciones caen sobre nosotros en menos de esos minutos. 

 

Esperamos en nuestro lugar, y para amenizar gritábamos con mucha alegría todas las porras que conocíamos:

-¡Yo soy!

-¡¿Quién?!

-¡Amigo del Papa!

-¡Que si, que no, amigo del Papa!

 

¡Eeeeaeae!             ¡Eeeeaeae!

¡Viva Cristo Rey!     ¡Viva Cristo Rey!

¡Viva el Papa!          ¡Viva el Papa!

¡Todo por Cristo!      ¡Todo por Cristo!

¡Y por las almas!      ¡Y por las almas!

 

Y la gente nos seguía y gritaba con nosotros, la emoción se hacía cada vez mas presente, el Papa se acercaba cada vez más... Y los gritos de quienes lo verían pasar primero, nos avisaron que el Vicario de Cristo se acercaba. Pasó dejando paz a todos, con una gran sonrisa. 

 



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