ROMA CRIMINAL - PERFILES Y ARQUETIPOS

Posted on at


Más allá de realizar un resumen acerca de esta espléndida serie sobre crimen organizado, me gustaría centrarme en el perfil psicológico de sus personajes, destacar todo aquello que representan y sus motivaciones. Una de las grandes virtudes de esta serie es la fantástica interpretación de la gran mayoría de sus actores, que imprimen de un carácter muy definido y repleto de matices a cada uno de sus personajes. Los patrones de conducta de sus arquetipos se pueden extrapolar a otras obras audiovisuales con la misma temática.

                          

- El líder: en este caso, la figura que representa este calificativo es la del Libanés. Apodado el rey de Roma, reúne todas las cualidades para ser el gran jefe de una banda criminal como la suya. La ambición y su determinación para conseguir sus objetivos, son claves en la figura de un líder como él para llegar a lo más alto. Es un visionario inconformista que escala puestos incesantemente hasta convertirse en lo que siempre deseó: ser el mejor, el número uno. Su perfil se asemeja a la de cualquier triunfador, como por ejemplo, aquél que empieza repartiendo periódicos y termina creando un poderoso grupo de comunicación surgiendo de la nada y creando un imperio. Es un líder porque destaca sobre el resto y su gente le ve como el ejemplo y la idealización de una finalidad, una meta a conseguir. Su figura representa los valores y la idiosincrasia de toda su organización. A ello le acompañan el carisma y la inteligencia para abrirse camino en un mundo hostil donde los errores se pagan con la muerte; no hay segundas oportunidades. En este caso, el motor que mueve toda esta iniciativa delictiva es el odio. Un sentimiento provocado por la frustración y la desesperanza. Gestado desde la infancia, es el pilar más importante por el cual se sustentan todos los personajes sin excepción alguna. Ese resentimiento acumulado toma el control de sus vidas hasta consumirlos. La ira es la portavoz de estos seres antisociales, acogiéndolos con firmeza y desechándolos con crueldad. La mirada del Libanés es el reflejo de todo ello. Son el lumpen social que se rebela contra el sistema, ellos le cobran a la sociedad todo su sufrimiento y se lo hacen pagar con creces. Pero sobre todo, se odian a sí mismos. El libanés no es un héroe de las clases bajas, muy al contrario, él y toda su banda reniegan de su pasado y desprecian a los pobres como se muestra en uno de los capítulos de la primera temporada ("No quiero en mi casa muertos de hambre").  Adolecen de un serio complejo de inferioridad, necesitan reafirmarse como una nueva élite social, estar por encima del resto. La violencia y la rabia son síntomas que esconden un sentimiento mucho más devastador para El libanés: la soledad. Algo que le acompaña hasta su muerte.

                      

- La banda: con un marcado carácter hermético, la banda es lo más importante en la vida de sus integrantes, todo gira en torno a ella. Existe un pacto de lealtad inviolable hacia la organización donde predominan sus intereses sobre los del individuo. En este caso, todas las decisiones se toman en conjunto, aunque la jerarquía está implícita, mostrándose el rol de cada uno desde los primeros compases de la serie. Después del Libanés, el Frío y el Dandi son los que más poder e influencia ejercen sobre el grupo. La pertenencia a una banda responde en el caso de estos personajes a un cúmulo de traumas y abusos sufridos en su infancia. La serie muchas veces muestra flashbacks de algunos de ellos para comprender mejor sus motivaciones, o la causa que les llevó a convertirse en criminales. Crecieron en el seno de familias desestructuradas, sufriendo la violencia de las calles desde muy pequeños, sintieron la obligación de protegerse mutuamente viéndose desamparados ante estas situaciones. No tenían el apoyo de nadie, por eso lo encuentran en una banda. Así se sienten que forman parte de algo, crean su propia familia alejándose de los problemas que les ocasiona la suya. Responde a una necesidad, a un temor muy enquistado. Es el miedo a ser devorados por una sociedad cruel donde gana el más fuerte. Y eso es lo que quieren ser.

Como he mencionado antes, el Frío y el Dandi son los personajes más importantes después del Libanés, sobre todo en la segunda temporada. El Frío posee un fuerte sentimiento de honor y lealtad hacia sus amigos. Emocionalmente es el más romántico de todos, pero su vínculo hacia la banda provoca que su amada le abandone. Esa disyuntiva emocional le atormenta de por vida, pero su rostro siempre se mantiene estoico; los sentimientos no se muestran jamás, es una regla no escrita en estos ambientes. A su manera, es un idealista que ve en el crimen organizado una lucha contra el sistema. Es implacable y siempre defiende lo que considera más justo, aunque como todos, hay veces que se deja llevar por las pasiones. Se podría decir que es víctima de ese pacto de lealtad hacia la banda, perdió la oportunidad de dejarla por una vida mejor y no lo hizo. Representa los errores que jamás se podrán subsanar y la carga de culpabilidad que ello conlleva. El Dandi, por el contrario, es un personaje taimado y calculador. Valora el dinero por encima de todo. A medida que transcurre la serie, su personalidad va tornando más prepotente y altiva, siendo al principio un extrovertido galán hasta convertirse en un amargado snob de la clase alta. Una vez que la Camorra y el servicio secreto le posicionan como el capo de Roma, se olvida del resto de la banda despreciándoles como al resto del mundo. Es engullido por su propio ego y narcisismo, siempre mirando por encima. En el fondo es un cobarde, una marioneta de la mafia y los servicios secretos, por eso está ahí; y lo sabe. Representa un defecto común a todos ellos siendo él el máximo exponente, y es el egoísmo. Al final, en el declive de la banda, cada uno vela por su propio interés. Elllos mismos desmontan la farsa de una organización unida y, su código de honor inquebrantable, es corrompido por su vileza y cobardía. Es algo que tantas veces se ha visto en las películas de la mafia y en la vida real. Se convierten en lo que siempre despreciaron, se convierten en traidores.

- El poder: durante años fueron los reyes del narcotráfico en Roma, pero en realidad, el poder que ejercían era gracias a la aquiescencia del estado y la Camorra. La figura más siniestra de todas, si cabe, es la del director de los servicios secretos. Analizar su figura es desgranar la mentalidad de un ser que juega a ser Dios. Decide sobre la vida y la muerte; maneja los hilos desde las sombras; mantiene el orden a su voluntad. Es la imagen del poder absoluto, una rúbrica a la mayor de las demencias: creerse por encima del bien y del mal. Quizá sea el personaje más retorcido de todos. Incluso la banda del Libanés es víctima de un círculo de poder más pérfido que ellos al cual no pueden enfrentarse. El motor económico de la banda es la droga, pero la más potente y adictiva es el poder, y a ésa son todos adictos.

                                 

- Las mujeres: Daniela Virgilio encarna a la mujer del Dandi, el personaje femenino principal de la serie. Patrizia es una prostituta que es "seducida" por el modo de vida ostentoso del Dandi. Como en Tony Soprano o en Scarface, ella responde al perfil de una mujer materialista y sin amor propio que es capaz de soportar humillaciones de su marido con tal de llevar ese lujoso modo de vida. En el fondo es débil y dependiente. El trato recibido por los hombres a lo largo de su vida le ha producido una incapacidad para enamorarse y un bloqueo emocional sempiterno. De hecho, ciertos sentimientos surgen en ella hacia el comisario Scialoja, escogiendo como opción su vida tormentosa al lado del Dandi. Porque detrás de esa imagen de mujer fatal, se esconde una mujer frágil con mucho miedo a enamorarse. En la estructura criminal italiana, la mujer juega un papel secundario, está abocada a ser un ama de casa sumisa y sus sentimientos no se tienen en cuenta. Las madres son las más sufridoras pero jamás se las escucha (Véase el ejemplo de la madre del Libanés). Son el reflejo de la impotencia ante el destino que inexorablemente acabará con la vida de sus hijos.

                          

- La justicia: personificada en el comisario Scialoja, lucha con todos los medios para combatir el crimen y encerrar a la banda. Es un hombre íntegro que incluso se enfrenta al servicio secreto para destapar esta red mafiosa que controla Roma. En toda obra audiovisual de índole mafiosa, la justicia del destino es peor que la justicia impuesta por las leyes. Todos terminan pagando de una forma u otra. El  karma pasa factura y se cobra lo más preciado que posee esta gente. El asesinato de un hermano, padre, hijo... suele ser la fatídica respuesta del destino por sus actos cometidos. No tiene piedad, ni perdona. Tantas veces verdugos y entonces se convierten en víctimas. Otros son asesinados por amigos de toda la vida e incluso por familiares. Morir traicionados a manos de sus semejantes viéndoles su rostro impasible mientras agonizan, o que su verdugo les diga que ha sido uno de sus allegados el que ha dado la orden, es un recuerdo fulminante antes de descender al infierno. Pero lo peor es cuando mueren solos, abandonados por sus seres queridos y repudiados por ellos.

 

 



About the author

160